Banda sonora para leer el Renacimiento de Harlem

Hay muchos ejemplos de que la música y la literatura son un matrimonio perfecto. Todos tenemos en la mente ese pasaje de algún libro que nos evoca a una pieza musical, y viceversa. Todos hemos experimentado esa sensación, casi mágica, mientras estamos sumergidos en la lectura y nos damos cuenta de que la música que suena de fondo encaja perfectamente con la historia que estamos leyendo. Un placer que dispara en nuestro interior sensaciones y emociones prácticamente imposibles de explicar con palabras.

Principios del siglo XX, en la localidad de Harlem (Nueva York) tiene lugar una magnífica explosión cultural, política y social teniendo como protagonistas a jóvenes afroamericanos que son conscientes de todo su potencial intelectual y artístico, y que no están dispuestos a ignorarlo por culpa de la opresión racial. Pintura, literatura, fotografía, cine, música… en todas estas disciplinas se empiezan a abrir paso y a destacar un sinfín de mentes brillantes que marcarán la cultura popular occidental, de una manera mucho más profunda de la que esperaban.

Sin duda la música es el arte más universal. La música no entiende de clases sociales, ni de razas, ni de fronteras. La música viaja por el aire, sin encontrar ningún obstáculo, hasta clavarse en lo más profundo de nuestras entrañas.
¿Qué ocurrió con la música en el Renacimiento de Harlem?

Fue una auténtica locura la que se vivió en el ambiente musical del Harlem de los años 20 y 30. La música tradicional afroamericana vivió una trasformación que revolucionó a la sociedad norteamericana. Antes de este momento, la música negra estaba hecha por y para afroamericanos. Además, se relacionaba con las clases más bajas. Sin embargo, con la aparición de nuevos talentos que no temían a la innovación, se consiguió posicionar la música popular afroamericana entre los blancos y las clases altas. Ahora, la música negra era reconocida por los críticos y valorada por la sociedad en general.

Los responsables de esta evolución fueron muchos y variados músicos. William Grant Still, por ejemplo, fue el primer afroamericano en dirigir una orquesta sinfónica en Estados Unidos. Estudió en el Conservatorio de Nueva Inglaterra; trabajó haciendo arreglos musicales para cine; tocó el oboe en la Harlem Orchestra, y compuso cinco sinfonías, siete óperas, piezas para piano, música de cámara, obras corales y música para ballet. Una de sus obras más conocida es la «Afro-American Symphony» (1930), la primera sinfonía compuesta por un afroamericano.

Sin duda, el paradigma de la música negra es el jazz. En esta época aparecen diferentes músicos que sentarán las bases de la música moderna. La ciudad de Chicago ya contaba con una importante escena de jazz. En 1917 la Original Dixieland Jazz Band debutó en el Reisenweber's Cafe de Manhattan, el éxito que cosechó la formación originaria de Nueva Orleans, supuso que un mes después, el sello discográfico de Nueva York, Victor, grabara con ellos el primer disco de jazz de la historia. Con la proliferación de tabernas clandestinas en plena Ley seca, creció la demanda de músicos para actuar en estos lugares. Así, Nueva York se convirtió en la nueva capital del jazz. Los clubs nocturnos de más renombre, como el Savoy Ballroom fueron el escenario principal de esta revolución musical, en ellos se daban cita cada noche intelectuales y artistas. Por el mítico Cotton Club, situado en Manhattan, pasaron artistas de la talla de Duke Ellington, Louis Armstrong, Billie Holiday o Ella Fitzgerald. El jazz se convirtió en la música de moda entre los jóvenes de los años 20, y muchos músicos blancos empezaron a interpretarla.
El "Harlem stride" o el estilo de Harlem

En Nueva York existía una fuerte tradición de la música ragtime, en la que tiene una presencia importante el piano. Las bandas de jazz populares solían estar compuestas por instrumentos de viento metal, y el piano se consideraba un símbolo de la tradición culta. Los músicos de Harlem asimilaron estas dos vertientes y desarrollaron una manera propia de tocar el piano, el "Harlem stride". Supuso una evolución del ragtime, influenciada por la música europea, que desembocó en los nuevos estilos de jazz.

Los pioneros de este estilo fueron James P. Johnson, apodado "el padre del piano stride", y Jelly Roll Morton. Fueron los pianistas más influyentes en la evolución del ragtime y se convirtieron en el modelo de grandes músicos como Count Basie, Duke Ellington o Art Tatum .
En Señor Lobo Ediciones, no nos hemos podido resistir a elaborar una playlist para acompañar a los libros del Renacimiento de Harlem que dentro de muy poco pondremos a vuestra disposición. Esta es nuestra pequeña selección, esperamos que la disfrutéis.
Publicado en Blog, Harlem y etiquetado , , , , .

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>